Del banco a la calle – Una breve historia del lenguaje claro

Published on 16/05/2025

Palabras, palabras, palabras… Juntarlas de manera que tengan sentido es un desafío. Juntarlas de manera que sean significativas y comprensibles para los lectores es un doble desafío. Si te preguntara cuáles han sido los textos más difíciles que has leído, probablemente mencionarías contratos, cartas oficiales del Estado, leyes… Pero ¿creerías que la silenciosa revolución del lenguaje claro comenzó en un banco?

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¿Raíces antiguas?

Algunos dicen que podemos rastrear los primeros intentos de comunicación en lenguaje claro hasta la antigüedad. “Ojo por ojo”1 – ¿Puede haber algo más simple? “Cuando quieras instruir, sé breve”2, decía Cicerón, el orador romano. Pero debemos recordar que en aquella época la mayoría de las personas no sabía leer ni escribir. Estas habilidades estaban reservadas para los miembros educados de la sociedad – la aristocracia, el clero y los escribas. Solo en el siglo XIX, con la educación obligatoria, la alfabetización aumentó. En 1820, aproximadamente el 20% de la población mundial sabía leer y escribir. En la década de 1960, esa cifra había superado el 60%. 3

‘Gobierno en jerga’4

Fue en los años 60 y principios de los 70 cuando surgió lo que hoy llamamos lenguaje claro. Las habilidades de alfabetización varían por muchas razones, y hasta el lector más educado, al enfrentarse con un contrato de préstamo u otro documento oficial, puede sentirse impotente y entender muy poco. En 1966, John O’Hayre, empleado de la Oficina de Gestión de Tierras en Denver, publicó un libro titulado “Gobbeltygook has gotta go”. Allí argumentaba que los abogados y la administración debían cambiar la tradición centenaria de escribir con fórmulas jurídicas complejas. Llamó a este estilo “gobierno en jerga” y afirmó: “Está demasiado anticuado para renovarlo; es demasiado caro para tolerarlo”. 5

Una ley para entender

No sé si alguno de los empleados de Citibank en Nueva York llegó a leer el libro de O’Hayre, pero fueron el primer banco en simplificar su pagaré. Después de utilizar la misma plantilla durante más de 50 años, en 1970 sustituyeron la plantilla de 3000 palabras por un documento simplificado de 600 palabras.6 Otros bancos siguieron rápidamente este paso valiente. Además, el enfoque revolucionario de Citibank tuvo una amplia repercusión en comisiones gubernamentales.7
En los años siguientes aparecieron las primeras regulaciones oficiales sobre lenguaje claro en Estados Unidos. El presidente Nixon decretó que el Federal Register debía redactarse en «términos comprensibles para el ciudadano común». Le siguió el presidente Carter, quien ordenó que las regulaciones gubernamentales fueran «rentables y fáciles de entender para quienes debían cumplirlas». El presidente Clinton emitió un Memorándum sobre Lenguaje Claro en la Redacción Gubernamental en 1998 y, en 2010, el presidente Obama firmó la Plain Writing Act.8
Los países y las organizaciones europeas también reconocieron la necesidad urgente de simplificar la comunicación con sus ciudadanos y partes interesadas. Desde la década de 1970, se han creado en todo el mundo numerosas asociaciones dedicadas a la promoción de las normas de lenguaje claro. En 2007, durante una conferencia en Ámsterdam (Países Bajos) organizada por Plain Language Association International, nació la idea de estandarizar el lenguaje claro. Tras numerosas conferencias, estudios y consultas9, ISO (Organización Internacional de Normalización) publicó las Normas de Lenguaje Claro en junio de 2023.10

Lenguaje claro en la vida cotidiana

Hoy en día, el lenguaje claro está cada vez más presente en nuestra vida cotidiana. Las universidades crean departamentos dedicados a él, los museos reescriben explicaciones complejas para hacerlas más legibles, las oficinas públicas simplifican numerosos formularios…
Nuestras vidas aceleradas requieren información concisa y fácil de leer.
Nuestra sociedad multilingüe requiere una comunicación adaptada a distintos niveles de competencia lingüística.

El lenguaje claro permite una comunicación fluida… y la comunicación es la clave para la comprensión mutua y el desarrollo personal.

Referencias

  1. Esta es una versión común y abreviada de una frase: «Si un hombre le saca el ojo a otro hombre, se le sacará el ojo». Está inscrita en la estela de Hammurabi, datada entre 1792 y 1750 a. C. Puede verse en el Louvre (París, Francia). ↩︎
  2. www.plainlanguage.gov, consultado el 21 de mayo de 2025. ↩︎
  3. Los datos proceden de: ourworldindata.org/literacy, consultado el 21 de mayo de 2025. Según la misma fuente, la tasa de alfabetización alcanzó el 95 % en 2023. ↩︎
  4. John O’Hayre, Gobbledygook has gotta go, Washington, 1966, p.5. ↩︎
  5. Ibíd. ↩︎
  6. Duncan MacDonald, «The Story of a Famous Promissory Note», en: The Scribes Journal of Legal Writing, 2005–2006, consultado el 21 de mayo de 2025, p. 82. ↩︎
  7. Ibíd., p. 85. ↩︎
  8. plainlanguage.gov, «History and Timeline», consultado el 22 de mayo de 2025. ↩︎
  9. Para una cronología detallada, véase: «Timeline of Developing the ISO Plain Language Standard», (s. f.), consultado el 22 de mayo de 2025. ↩︎
  10. Se publicaron bajo el título ISO 24495-1:2023 Plain Language — Part 1: Governing Principles and Guidelines. ↩︎