Del 9 al 12 de marzo, los socios y participantes del proyecto That’s Clear! se reunieron en la vibrante ciudad de Málaga, España, para un curso de formación internacional dedicado a la comunicación inclusiva y al lenguaje claro.
Celebrada cerca del centro histórico de Málaga, rodeada de calles estrechas, vistas al mar y la cálida atmósfera andaluza, la formación se convirtió en mucho más que una reunión profesional. Fue un espacio de intercambio, reflexión, creatividad y conexión entre personas procedentes de diferentes países y ámbitos profesionales. Docentes, trabajadores juveniles, educadores, facilitadores, profesionales de la comunicación y personal de servicios juveniles compartieron experiencias, prácticas y retos vinculados a la comunicación y la inclusión.
El programa combinó teoría, talleres participativos, simulaciones y ejercicios prácticos, todos centrados en una pregunta esencial: ¿Cómo podemos hacer que la comunicación sea más accesible e inclusiva para todos los jóvenes?
A lo largo de la formación, los participantes exploraron la naturaleza multidimensional de la comunicación, reflexionando no solo sobre el lenguaje hablado y escrito, sino también sobre el lenguaje corporal, la comunicación visual, las emociones y las barreras sociales. Uno de los primeros talleres invitó a los participantes a comunicarse sin palabras, utilizando gestos, dibujos y expresiones para comprender mejor cómo surgen los malentendidos y cómo la comunicación puede adoptar muchas formas.

Otro enfoque importante de la formación fue comprender las barreras que enfrentan los jóvenes con bajas competencias de alfabetización, dificultades lingüísticas, trastornos del aprendizaje, discapacidades o procedencia migrante. A través de ejercicios inmersivos, los participantes experimentaron lo que se siente al navegar por la información en un idioma desconocido o mediante materiales de comunicación inaccesibles. Estos momentos generaron una fuerte empatía y debates significativos sobre la inclusión en los servicios juveniles.
Los módulos dedicados al lenguaje claro y al diseño universal ofrecieron herramientas prácticas para simplificar los materiales de comunicación y hacerlos más claros, accesibles y fáciles de entender. Los participantes trabajaron juntos para reescribir textos complejos, analizar prácticas de comunicación y co-crear mini kits de herramientas que luego podrían llevar de vuelta a sus organizaciones.
La formación se centró también en la participación juvenil y la co-creación. Los participantes exploraron métodos para involucrar activamente a los jóvenes en la mejora de las estrategias de comunicación dentro de las organizaciones. El teatro, la narración de historias, el juego de roles y los métodos de educación no formal se debatieron como herramientas poderosas para crear espacios de comunicación seguros e inclusivos.
Las sesiones finales animaron a los participantes a pensar a largo plazo: ¿cómo puede la comunicación inclusiva formar parte de la cultura cotidiana de una organización en lugar de ser una iniciativa temporal? A través de actividades colaborativas y ejercicios de planificación estratégica, el grupo reflexionó sobre prácticas sostenibles, el cambio organizativo y la importancia de las acciones pequeñas pero constantes.

Más allá de los propios talleres, la experiencia de Málaga también trató de la conexión humana. Las comidas compartidas, los paseos por el centro histórico, las conversaciones junto al mar y los intercambios informales crearon un fuerte sentido de comunidad entre los participantes. El ambiente acogedor de la ciudad, desde la zona del puerto hasta las animadas plazas y espacios culturales, ofreció el escenario perfecto para el diálogo, la inspiración y el intercambio.
La formación That’s Clear! en Málaga recordó a todos los participantes que la comunicación inclusiva no es solo una habilidad profesional, sino también una forma de construir relaciones basadas en la empatía, la accesibilidad y la comprensión mutua. Una palabra clara, una conversación y una experiencia compartida a la vez.
